Concepto: Gloria Rubio y Martha Ruiz (socias fundadoras).
Curaduría: Ana Elena González Vélez y equipo Arta.
Lugar: Museo Mexicano del Diseño (MUMEDI).
Fechas: Del 7 de diciembre del 2025 al 28 de febrero del 2026.
Esta exposición busca celebrar el legado del trabajo de dos décadas de la marca Arta. Sostenida por dos de sus fundadoras, Gloria Rubio y Martha Ruiz, Arta se ha convertido en un referente del desarrollo cerámico en México.
La exposición, ubicada en el Museo Mexicano del Diseño (MUMEDI), está articulada como un recorrido por las diferentes “eras” en la historia del proyecto. Lo primero que atrajo mi atención fue la instalación mural de la entrada, que consiste en un ensamblaje de diversos moldes de yeso

En cerámica no muchas veces es puesto en manifiesto el poder que tienen los negativos con los que se conforman las piezas, según los diversos métodos de maquila como los moldes de chorreado por colada. Resulta muy valioso la gentileza de mostrar estos detalles, pues muchas veces resultan invisibles para el público ajeno a la práctica.
La muestra en sí está inscrita dentro del denominado Domo del Diseño, una interesante estructura geodésica de media esfera, concebida de manera que distribuye el peso de manera uniforme sobre toda su superficie. Es un espacio pequeño y curioso, tal vez no pensado para efectos expositivos, pero en el caso de este montaje contribuye a la sensación de intimidad que se asocia comúnmente con la práctica cerámica.
El ensamblaje de las obras no resulta el más limpio o de más ágil lectura, pero el factor novel del ambiente, con iluminación intimista, hace que no se perciba tan caótico. Una disposición más intencionada de los moldes de yeso dentro del espacio, podría contribuir a una legibilidad más amena, pues en algunos puntos la muestra se percibía abigarrada o amontonada.

Algo que quizás resulta desconcertante de la muestra es que (en el momento de redacción de este texto), me cuesta recordar una narrativa articulada en términos tempo-secuenciales. El hecho de que el recorrido está mediado por un pasillo circular que rodea un centro, no contribuye a generar una secuencia cronológica lineal. Las cédulas de la muestra resultan parcas en su contenido, buscando complementar con códigos QR la información, lo cual resulta algo engorroso.
Según mi criterio como diseñador de experiencia de usuario, el contenido de las cédulas debería mostrar una “captura” breve del contenido informativo que acompaña a la pieza. No muchas veces un código QR es un complemento funcional, pues el acto de la búsqueda de la data en línea fragmenta la experiencia. No contribuye tampoco el hecho de que la muestra es un recorrido guiado, por lo que el rango de acción con miras a poder asimilar la información complementaria es limitado.
Para hablar de una propuesta curatorial, me pareció destacable cómo la muestra refleja la impronta colaborativa de Arta. Celebra la dupla creativa de sus fundadoras y amplía la noción de autoría hacia un proyecto de carácter colectivo e industrial.
Una frase que sintetiza este cometido afirma que “la colaboración en el diseño, que nace de la certeza de que la creación crece y se transforma cuando se comparte”. Esto me parece valioso porque el proyecto, como filosofía, opera en términos de una práctica colectiva que se nutre del aporte de todos sus colaboradores, enriqueciendo los procesos y resultados finales.

Esto se ve reflejado en el objeto insignia de la exposición, el famoso Tótem. Este método, diseñado por Gloria, es un dispositivo para preparar café que está compuesto de cuatro piezas: base, jarra, dripper y taza. Concebido para propiciar una experiencia ritual con la bebida, resulta inteligente el modo en que se insertan de forma precisa las piezas entre sí, encajando a la perfección. Como dato curioso, este es el primer método de extracción de café registrado en México.
Para esta exposición, se invitó a 27 artistas y diseñadores para que intervinieran los tótem desde su propio estilo, articulándose con la búsqueda de enriquecimiento colectivo que caracteriza a Arta. Mi favorita fue la de la artista visual mexicana Betsabeé Romero, quien ilustra la pieza con un motivo monocromático de rama de café y un esmalte transparente brillante, que a mi criterio es una evocación delicada de la recolección del fruto.

Para concluir este comentario, considero que es una exposición bastante ilustrativa de su misión como marca insigne dentro del diseño cerámico mexicano. Al salir pensé en las múltiples maneras en que la cerámica permite habitar una práctica creativa. En este caso, desde la colaboración y la construcción de comunidad.
A mi parecer el acierto principal de esta exposición es el evocar este espíritu con la suma de distintas voces creativas en la intervención de los Tótem, que como nota adicional pueden ser adquiridos por el público en general en la tienda o en la página web.
Como punto de mejora pienso que una estructuración del recorrido y una curaduría más atinada de las piezas expuestas, con un diseño de cédula más expresivo, podría ayudar a empatizar mejor con la visión de la muestra. En todo caso resulta inspirador y admirable poder ser testigo de los frutos del trabajo incansable y constante en emprendimientos creativos, más si pertenecen al noble arte de la cerámica.

